Alan Greenspan: 100 años entre Wall Street, la Fed y las crisis que cambiaron el mundo
Cronología interactiva de Alan Greenspan (1926-2026): su vida, sus 18 años al frente de la Reserva Federal y un legado ambiguo, del «Greenspan put» a la crisis de 2008.
Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006, falleció el 22 de junio de 2026 a los 100 años. Durante casi diecinueve años bajo cuatro presidentes —Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo—, fue el banquero central más influyente del mundo. Su historia es también la de una pregunta que sigue abierta.
Greenspan fue las dos cosas a la vez: el bombero que apagó muchos incendios y uno de los arquitectos de un sistema que acumuló gasolina durante años.
Cómo ayudó a la economía y al mundo
Su mayor virtud fue actuar rápido cuando el sistema financiero entraba en pánico. No fue un teórico: fue un gestor de crisis.
- Evitó que varias crisis se convirtieran en depresiones. En 1987, 1998 y 2001 la Fed inyectó liquidez y confianza, impidiendo que el miedo se transformara en una cadena de quiebras.
- Consolidó la credibilidad antiinflacionaria. Heredó la dureza de Paul Volcker y mantuvo la inflación baja, pero con más flexibilidad para no ahogar el crecimiento.
- Acompañó la expansión tecnológica de los 90. Su lectura de la productividad permitió crecer más sin disparar la inflación durante la revolución de internet.
- Dio confianza global al dólar y a los mercados. Un discurso suyo movía bolsas, bonos y divisas: EE. UU. actuó como ancla del sistema financiero mundial.
- Convirtió la comunicación del banco central en política económica. Tras él, gestionar expectativas pasó a ser tan importante como mover los tipos. Hoy todos miran a Powell o Lagarde igual que entonces se miraba a Greenspan.
El lado oscuro del legado
No todo fue estabilidad. Parte del precio de aquella década dorada se pagó después, y la crisis de 2008 reescribió su biografía.
- Confió demasiado en que los mercados se autorregulan. Creía que la banca controlaría sus propios riesgos; 2008 demostró lo contrario.
- Defendió en exceso los derivados financieros. Vio su utilidad, pero no empujó una supervisión más dura de los derivados opacos (OTC), centrales en la crisis.
- Mantuvo los tipos demasiado bajos tras 2001. El dinero barato y prolongado alimentó hipotecas, apalancamiento y el precio de la vivienda.
- Contribuyó a inflar la burbuja inmobiliaria. No fue la única causa, pero sí una pieza relevante del crac posterior.
- Creó el «Greenspan put». La idea de que la Fed siempre rescataría a los mercados redujo el miedo al riesgo… y fomentó las burbujas.
Balance final
Ayudó muchísimo a corto y medio plazo, pero parte del coste se pagó después. Fue clave para evitar crisis mayores en 1987, 1998 y 2001, y su etapa fue una de las más prósperas de la economía estadounidense moderna. A la vez, encarna el gran error intelectual previo a 2008: pensar que un sistema financiero sofisticado podía regularse casi solo.
En una frase
Greenspan fue el bombero que apagó muchos incendios y, a la vez, uno de los arquitectos de un sistema que acumuló gasolina. Entender cómo gobernó el precio del dinero sigue siendo una de las mejores clases de macroeconomía aplicada.


